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¿Por qué trabajamos?

¿Por qué trabajamos?
Por Barry Schwartz

 

Hoy hablaré del trabajo.
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Y la pregunta que quiero plantear y contestar es: “¿Por qué trabajamos?”. ¿Por qué nos arrastramos fuera de la cama todas las mañanas en lugar de vivir nuestras vidas plenas de una tras otra aventura? Quizá se estén haciendo esa mismísima pregunta. Ahora, claro que sé que debemos ganarnos la vida, pero nadie piensa que esa sea la respuesta a la pregunta, “¿Por qué trabajamos?”.

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Nuestro trabajo es desafiante, comprometido, estimulante, significativo. Y si tenemos suerte, pudiera ser incluso importante. No trabajaríamos si no nos pagaran, pero ese no es el porqué de lo que hacemos. En general, pienso que creemos que las recompensas materiales son una razón muy mala para hacer el trabajo que hacemos. Cuando decimos que alguien “está por la paga”, no solamente estamos siendo descriptivos. Creo que es por demás obvio, pero la misma obviedad plantea lo que para mí es una pregunta increíblemente profunda. ¿Por qué, si esto es tan obvio, a qué se debe que la abrumadora mayoría de la gente en el planeta, haga un trabajo que carece de las características que nos hacen levantarnos, salir de la cama e ir a la oficina en las mañanas? ¿Cómo es que permitimos que la mayoría de la gente en el planeta tenga un trabajo monótono, sin sentido y desalentador? ¿Por qué el capitalismo desarrollado creó un modo de producción, de productos y servicios en que se eliminaron todas las satisfacciones inmateriales que podrían derivarse del trabajo? Los trabajadores que hacen este tipo de trabajo, sea en fábricas, en centros de llamadas o en bodegas de suministro lo hacen por la paga. Ciertamente no hay otra razón terrenal en hacer lo que hacen si no es por la paga.
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Entonces la pregunta es: ¿por qué? Y esta es la respuesta: la respuesta es la tecnología. Ya sé, ya sé… sí, sí, tecnología, la automatización jode a la gente, bla, bla; no me refiero a eso. No hablo del tipo de tecnología que ha permeado nuestras vidas, y de la que la gente va a TED a oír. No hablo de la tecnología de las cosas, por muy fundamental que sea. Hablo de otra tecnología, de la tecnología de las ideas. La llamo “tecnología de las ideas”… qué perspicaz de mi parte. Además de crear cosas, la ciencia crea ideas. La ciencia crea formas de comprensión, y en las ciencias sociales, las formas de comprensión que se van creando son las formas de entendernos a nosotros mismos. Y tienen una enorme influencia en cómo pensamos, a lo que aspiramos y cómo actuamos. Si creen que su pobreza es la voluntad de Dios, rezarán. Si creen que su pobreza es resultado de su propia incompetencia, caerán en desesperación. Si creen que su pobreza es resultado de la opresión y la dominación, se levantarán en revolución. Que su respuesta a la pobreza sea resignación o revolución, depende de su entendimiento de las causas de su pobreza. Este es el rol que juegan las ideas en formarnos como seres humanos y por eso la tecnología de las ideas quizá sea la tecnología cabalmente más importante que la ciencia nos da.

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Hay algo especial en la tecnología de las ideas que la diferencia de la tecnología de las cosas. Con las cosas, si la tecnología es mala, entonces sólo desaparece, ¿cierto? La mala tecnología desaparece. Con las ideas… las falsas ideas acerca de los seres humanos no desaparecerán si la gente cree que son ciertas. Porque si la gente cree que son ciertas, crean formas de vida e instituciones que son consistentes con estas mismas falsas ideas. Es así como la Revolución Industrial creó un sistema de fabricación del que en realidad nada se puede sacar de la jornada, excepto la paga al final del día. Porque el padre, uno de los padres, de la Revolución Industrial, Adam Smith, estaba convencido de que los seres humanos son por naturaleza flojos, y que no harían nada a menos que hicieras que valiera la pena, y la forma de hacer algo que valiera la pena era los incentivos, darles recompensas. Esa era la única razón por la que alguien haría algo. Así que creamos un sistema de fabricación consistente con esa falsa visión de la naturaleza humana. Pero una vez que este sistema de producción estaba establecido, no había en realidad ninguna otra forma de operación, excepto una que era consistente con la visión de Adam Smith. Así, el ejemplo del trabajo es meramente un ejemplo de cómo las falsas ideas pueden crear una circunstancia que acaba convirtiéndose en verdad. 

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Es verdad, que “ya no puedan conseguir buena ayuda”, cuando le dan a la gente trabajo que es degradante y desalentador. Resulta bastante curioso que Adam Smith –el mismo tipo que nos dio este increíble invento de la producción en masa y la división del trabajo– entendía esto. Decía de la gente que trabajaba en las líneas de ensamble: “En general se vuelven tan estúpidos como un ser humano lo puede ser”. Noten aquí que la palabra es “vuelven”. Con toda intención o no, lo que Adam Smith decía con eso es que la forma misma de la institución donde trabaja la gente, crea gente que se adapta a las demandas de esa institución y las priva de la oportunidad de lograr el tipo de satisfacciones del trabajo que damos por hecho. La cuestión acerca de la ciencia, de las ciencias naturales, es que podemos volcarnos en teorías fantásticas sobre el cosmos con la plena confianza de que el cosmos es completamente indiferente a nuestras teorías. Funcionará de la misma manera no importa qué teorías tengamos del cosmos. Pero sí deben preocuparnos las teorías que tenemos sobre la naturaleza humana porque la naturaleza humana cambiará según las teorías que tengamos, que diseñemos para explicar y entender a los seres humanos.

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El distinguido antropólogo Clifford Geertz, dijo hace unos años, que los seres humanos son los “animales sin terminar”. Con eso quiso decir que es sólo natural del humano tener naturaleza humana, que es por mucho producto de la sociedad donde vive la gente. Esa naturaleza humana, es decir nuestra naturaleza humana, es más creación que descubrimiento. Diseñamos naturaleza humana al diseñar instituciones donde la gente habita y trabaja. Entonces Uds. gente –son por mucho lo más cercano a lo que estaré de los amos del universo– Uds. gente deben preguntarse, cuando regresen a dirigir sus organizaciones, ¿sencillamente qué tipo de naturaleza humana quieren contribuir a diseñar?


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