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Lecciones de liderazgo y negocios de Game of Thrones

Pocas series han cautivado audiencias tan diversas de manera tan profunda como la exitosa serie de HBO, Game of Thrones (Juego de Tronos). Este fenómeno mundial es desde ya un hito y una referencia de culto en la historia de la televisión por cable.

El éxito de la serie reside en su impactante realismo y la compleja utilización de la naturaleza humana. La serie es profunda, adictiva y soberbia, y aunque es considerada por sus detractores como cruel, sangrienta, pornográfica y despiadada, continúa rompiendo records, cambiando además el concepto propio de las series y creando una corriente de mitología, estilos de vida y actitudes entre sus fanáticos.

Game of Thrones introduce semanalmente a sus espectadores a un universo particular que se crea y recrea en cada capítulo. Como en la política, el epicentro de un entramado muy complejo es la lucha por el poder. Lo novedoso es, quizá, la descripción a secas, desnuda y sin complejos de quienes buscan, aspiran, compiten, son aplastados o conspiran por él, se convierten en líderes o solamente comercian, operan y/o se esconden en sus entrañas. Sin duda, para quienes ven más allá de un programa exitoso, existen muchos personajes y roles que dejan grandes lecciones para aplicar en la vida cotidiana.

Un liderazgo auténtico se basa en el equilibrio entre el uso estratégico de las capacidades y el control emocional. 
La madre de Tyrion Lannister muere al darle a luz; desde ese momento se convierte en el recipiente de burlas, maltratos, lástima y desprecio: el llamado pigmeo acumula resentimientos, pero encuentra la fortaleza interior para convertirse, aun con sus limitaciones físicas, en el personaje más hábil, inteligente y máximo estratega del programa. Es capaz de llevarse bien con todo el mundo y de crear seguidores leales por su capacidad persuasiva. Todo eso, más su aguda visión, lo pusieron al lado de la mujer más poderosa como su consejera, y ahora se prepara para ser parte de una contienda global por el poder.

El liderazgo y el poder aplastan a quienes no lo merecen.
Daenerys Targaryen (la madre de los dragones) tiene claro que va a quebrar la rueda del poder. Quiere gobernar el mundo para mejorarlo, recuperar el lugar que le fue arrebatado a su familia y hacer pagar a quienes han explotado a pobres y esclavos. La lección es cruda y contundente para los jefes tribales Dothraki, quienes usan su liderazgo sólo para embriagarse, violar, saquear, esclavizar: son quemados vivos. Las frases son claras: no son dignos del poder, no sirven, no ofrecen nada nuevo, no saben conducir a su pueblo, no tienen perspectivas.

La nobleza, la lealtad y la integridad son virtudes superiores, pero no siempre son retribuidas. Hodor, Wun Wun, murieron sacrificándose por los otros; otro hubiera sido su destino si hubieran sabido sacar provecho de sus ventajas comparativas; Eddar Stark no supo en la que se metía al aceptar ser la Mano del Rey; Jon Snow fue traicionado por creer de manera muy ingenua que otros compartían sus valores; aunque su resurrección mantuvo en vilo a todos los fans de la serie, su conclusión al regresar es una llamada de atención grave: estoy cansado de luchar.

El control emocional y la autodisciplina son claves. Las emociones juegan un papel clave en la competencia por el liderazgo. Si Robert Baratheon no hubiera sido el derrochador, ebrio empedernido y lujurioso tal vez hubiera podido hacer algo para contener la trama de conspiraciones, traiciones y degradación que ocurrían en su corte; pretextando el dolor del amor que le fue arrebatado era presa fácil de sus arrebatos, deudas, la influencia negativa de su esposa y la soledad permanente.
Ocupó el trono vacío, y antes, aclamado como vencedor, ahora, en medio de multitudes, estaba solo, no podía confiar en nadie y se dio cuenta muy tarde de que había un precio que pagar.

La reputación es clave, pero si no está bien sustentada, de nada sirve.
Los hechos y los resultados es lo que cuenta. A Stannis Baratheon se le atribuía ser el mejor comandante de Westeros; sin embargo, Aguas Negras y Winterfell mostraron su verdadero valor como líder, dominado por la influencia de Lady Melisandre, obsesionado por su aspiración al trono, encerrado en sus limitaciones, inseguridades y temores, aislado termina perdiendo todo: familia, ejército, y es condenando a su casa al olvido y la miseria.

No te regocijes de tus triunfos parciales para no perder de vista tus objetivos superiores.
Oberyn Martell tuvo a su merced a Gregor Clegane (La Montaña). Cultivó por años el deseo de venganza, y cuando la tenía a la mano, la dejo ir. Además, su cráneo fue aplastado brutalmente por su némesis.


En los negocios puede no haber una segunda oportunidad. La competencia global es un mercado deforme, inaccesible, inacabado, indefinido; abundan la piratería y el plagio. Prepárate y anticípate ante las nuevas tendencias.

Extracto de artículo de Alfredo Paredes publicado en Forbes México

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