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Historias de amor

En el pasado boletín electrónico convocamos a nuestros lectores a que nos enviaran sus historias de amor con motivo del 14 de febrero.
A continuación podrás leer las tres historias seleccionadas que seguro te encantarán.

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Vaya nuestro agradecimiento a los autores de estas tres historias, que se hicieron acreedores de 300 puntos en nuestro programa de méritos.

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Agradecemos a todos los participantes y ¡que viva el amor!

 

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Una familia 100% hecha en IXI

Israel Oropeza – Innophos, Coatzacoalcos.
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Mi historia de amor inicio precisamente en ICSI hace 20 años.

Cuando entré a trabajar a la empresa en el año 1996 estaba en el área de Capacitación con la Lic. Liliana Lerma. En el año 2000 ingresaron a trabajar dos personas que eran amigas ya que estudiaron juntas. Una de ella de nombre Erika (mi esposa).

En un principio me gustó su amiga y Erika me estaba ayudando para acercarme a ella, por lo cual yo siempre estaba platicando con ella. Comíamos juntos, salíamos a la disco y empezamos a llevarnos muy padre, tanto que con el paso de algunas semanas ya solo era el pretexto que me estaba ayudando con su amiga, yo ya estaba enamorándome de ella. Me costó trabajo que aceptara ser mi novia, ya que se había quedado con la idea que me interesaba su amiga, pero no me cejé en el intento y al poco tiempo nos hicimos novios y después de algunos meses de novios nos casamos.
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Ya para el año de casados teníamos a nuestro primogénito, Jonathan, y a los 3 años tuvimos a nuestro segundo hijo Erick. Hoy a 19 años de esa historia  (los cuales los cumplimos el 11 de marzo próximo) seguimos juntos como una familia normal que ha enfrentado situaciones difíciles y malas , pero sobre todo buenas y felices. ¡Con la ayuda de Dios seguiremos hasta que tengamos vida!

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Este es uno de los varios motivos por lo que agradezco entrar a trabajar en IXI… ¡Mi familia completa es hecha en ICSI!

 

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Mi historia de 28 años y más

Francisco Muñóz Luna – KOF, Tlaxcala.

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Mi historia se escribe con letras mayúsculas en estos tiempos donde los matrimonios parecieran desechables, donde las parejas ven por sus preocupaciones personales y la integridad familiar la dejamos de lado o no le sumamos la importante que es para una sociedad donde casi todo es desechable y cambiante, porque donde voltees te encuentras que el compañero es divorciado, que el vecino, que el amigo etc… Nosotros llevamos 28 años juntos y más.

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La historia comienza hace 28 años, cuando uno tiene grandes ilusiones, donde los temas del noviazgo solo lo pensamos con el corazón y con muchas ilusiones, donde no vemos si es feo, rico, pobre… sólo seguimos nuestros sentimientos con mucha pasión. Era la edad donde nos sentíamos grandes,  poderosos, que nos podíamos comer a puños el mundo, donde no pensábamos que nuestras acciones en el futuro tendrían una consecuencia buena o mala. Simplemente hacíamos las cosas del modo que nos parecía correcto.
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Conocí al amor de mi vida a la edad de 18 años cuando inicié la carrera, durante el curso propedéutico Instituto Tecnológico de Apizaco. En ese momento sólo me enfocaba en terminar bien para poder quedarme e iniciar mi carrera. Las matemáticas han sido mi fuerte y parte del curso fue de álgebra y me iba muy bien. Al parecer a ella y su amiga les costaba un poco, ese fue el motivo del primer contacto que tuve, cuando me pidieron ayuda casi al terminar el curso. A partir de allí sentimos una atracción mutua que nos llevó a no separarnos más: siempre juntos, donde iba uno iba el otro, aun no siendo novios, acoplándonos de inmediato.

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Iniciamos la carrera y llegando el primer día de clases nos sentamos juntos, sintiendo mariposas en el estómago cuando rozábamos nuestras manos o al tocarle el hombro… al fin adolescentes ilusionados. Con el paso de los días los compañeros iniciaron los rumores que éramos novios, y le preguntaban si éramos novios, ya que cuando nos trasladábamos a la cafetería, centro de cómputo, cachas, clases, nos veían juntos. Lo lógico era imaginar que éramos novios pero la realidad era que aún no sucedía. Seguimos así alrededor de cuatro meses hasta que tuve el valor de “pedirle que fuera mi novia”. Ella, como a todas las mujeres, les gusta hacerla de suspenso, aunque por dentro lo desean tanto como nosotros. ¡Me dijo que no! porque éramos excelentes amigos y no quería arruinar esa amistan tan padre que teníamos.
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(Haré un paréntesis a esta historia ya que ella fue mi primera novia y ahora es mi amada esposa).

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Hay grandes momentos e historias que contar sobre nuestra relación, pero haremos un salto gigante hasta la fecha próxima a casarnos. Termine la carrera antes que ella en 1997, inicie a trabajar pensando también en poder seguir estudiando. Llevaba trabajando aproximadamente seis meses por mi cuenta -para ese entonces no nos veíamos diario como cuando íbamos a clases-, yo buscando y atendiendo clientes, ella en la escuela. Como vivíamos en los extremos del estado de Tlaxcala ella al salir tenía que irse a su casa porque se tardaba dos horas aproximadamente en llegar.

Avanzamos a 1998. Un día me habló muy angustiada, con la voz quebrada. Me sorprendió y asustó.  Me confesó que era posible que estuviera embarazada. Suspiré profundamente como desahogándome porque pensé que me contaría algo grave. “¿Cuál es el  problema? Nos casamos” le contesté. Ella se quedó tranquila y al siguiente día fuimos con un buen amigo que era mi cliente y tenía un laboratorio de análisis clínicos y le pedí que nos ayudara para estar seguros. Este amigo nos confirmó que seríamos “papás” y nos invitó a comer a su casa. Él ya era casado y su esposa muy amable también nos felicitó y tomamos la decisión del próximo fin de semana hablar con sus padres para iniciar nuestra vida juntos.

En mis caso yo hablé con mi mamá (solo la tenía a ella, mi papa falleció a mis 12 años) del tema y ella me apoyo al 100%. Desafortunadamente, ese domingo cuando fui a hablar con sus padres no estuvieron y tomamos la decisión de irnos. Sólo le avisamos a su hermana que estaba en casa.

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Al lunes siguiente fuimos los dos solos al registro civil y nos casamos con nuestra ilusión de ser muy felices por siempre, esperando el fruto de ese gran amor. Al vivir junto nos entendimos excelentemente bien. Cada día que llegaba a casa me recibía con un beso y un fuerte abrazo, platicábamos muchas cosas, salíamos a caminar tomados de la mano, jugueteando, haciéndonos maldades, besándonos y demostrándonos cuánto nos amábamos.
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Llegó nuestro bebé después de nueve meses. Al cargar a ese pequeñito en el corazón pensé que mi vida estaba completa y que no necesitaba más. Fue una gran felicidad para los dos, y solo pensé que ese sería el único, no quería compartir el amor con nadie más. Pero al cabo de tres años, así como llegó el primero, Dios nos mandó una segunda bendición. Para serles sincero, al inicio me rehúse, porque para mí ya estábamos completos. Pero ese muchachito nos volvió a robar el corazón y ahora nos lo dividió en 2.
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No me percaté del tiempo entre mi amada esposa y ver crecer a mis pequeños hasta que nos dimos cuenta que llevábamos más de 25 años juntos, amándonos nosotros y amando a nuestros retoños.
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Nuestra relación está basada en el amor de adolescente…  No les vamos a mentir, hemos tenido algunas discusiones e indiferencias, pero al cabo de unas horas nos abrazamos, besamos y seguimos como si nada hubiera pasado. Es más fuerte el amor que el enojo.
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Ahora al voltear atrás los dos coincidimos que hemos tenido una gran historia de amor, muy sólida, y reflejada en nuestros hijos ya que ellos son muy buenos en toda la extensión de la palabra: buenos estudiantes, buenas personas y excelentes hijos, ayudan en los quehaceres del hogar. Les hemos enseñado buenos modales y costumbre a través del ejemplo y nuestro amor.
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Pero esta historia no acaba aquí, continuara no sé por cuantos años más, pero será maravillosa.

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A mi mamá

Magali Romo – Kof Bajío, León.

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Hola mamá te escribo estos recuerdos o pequeñas historias pasamos juntas:

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¿Recuerdas cuando estaba en el kinder y los niños en esa piñata eran más grandes que yo y por eso no pude obtener dulces? Recuerdo que tú de inmediato recogiste algunos que salieron volando y me los distes, te agradecí con una sonrisa. Estaba sorprendida, pensé que me iría sin nada. Recuerdo que casi todo me sorprendía, eras mi súper héroe. Tu tenías las respuestas a todo y la solución a todo.
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En una ocasión debatía con mis primas de que mi mama era la más bonita de todas.

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En una ocasión tiempo después recuerdo que me gustaban mucho los super héroes. Entonces, te pedí que me compraras un comic… me lo compraste pero no me lo leíste. La condición era que si lo quería leer tenía que aprender a leer y así fue como aprendí a leer. Me emocioné tanto que seguí leyendo. Me tenía que portar bien, hacer mis tareas, tener limpio mi cuarto y no decir malas palabras para que me compraran un libro. ¿Cómo se te ocurrió la idea de premiarme con libros? Pues ahora me gusta mucho leer.

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¿Mamá recuerdas cuando entré a la secundaria?  Una de mis etapas más difíciles. Bueno, para resumir te enlistaré los problemas:

  • Mis calificaciones malas
  • Malas amistades
  • Supe lo que era echarse la pinta
  • Llegó mi primer período
  • Me enamoré de artistas
  • Me perforé el labio
  • Récord en romper reglas de la casa (llegar a tiempo, llamar si llego tarde, pedir permiso, etc…)

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Ante eso y más cosas que quizá tu pudieras mencionar mejor, recuerdo que mi maestra que era mi tutora te dijo que era una niña problema. Te detalló todo lo que hacía, te dijo que si yo seguía así no iba a ir mi futuro a nada bueno. Jamás olvidare lo que le contestaste: “Es mi hija y la amo más que a nada en el mundo. Si ella me necesita ahí estaré, incluso si se va al infierno voy por ella, mi vida daría sin pensar por ella”
Claro, al llegar a la casa así me fue, pero comprendí que mi mamá iba a estar siempre ahí conmigo. Hablamos e hicimos las pases y nos pusimos reglas y limites. Me enseñaste bastante en esa época, después de eso gané el concurso de matemáticas, y se lo contaste orgullosa a todo el mundo.

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Cambié mucho después de eso. En la preparatoria comencé a ser más independiente, comencé a trabajar y estudiar. Recuerdo que me felicitaste cuando llegué con mi primer salario y me diste muchos consejos (“si no tienes nada bueno que decir de nadie no digas nada”, “para tener éxito laboral se requiere: honestidad, constancia, responsabilidad, humildad y talento”, “para ser una persona confiable debes cumplir en todo lo que te comprometes”).
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Siempre me apoyaste en todo recuerdo algunas de esas veces:
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  • Aprender a manejar (Papá me regañaba mucho, tu hablaste con él)
  • Comprar un auto (me pagaste una mensualidad y me completaste varias)
  • Estudiar sistemas (pagaste las clases)
  • Estudiar mecatrónica (me acompañaste y completaste mi material)
  • Viajar (fuiste conmigo, jamás me detuviste, te emocionabas al ver mis fotos)
  • Me compraste muchos comics (Papá decía que eso no era lectura, tu decías que me gustaba y me motivaba a leer)
  • Clases de plastilina (tú las pagaste, compraste material y guardaste todas mis figuras en una repisa… siempre te reíste de la figura de Fox en el baño)
  • Clases de guitarra (me llevaste siempre, me compraste mi guitarra y me dejabas llevarte serenata)
  • Clases de tango (confiaste en mí, fuiste a verme, aunque Papá estaba enojado)
  • Vivir sola (comía contigo, tupper en el refri de tu comida en el depa)
  • Irme a trabajar a Monterrey sola (te asustaste mucho, pero me dejaste ir, me llevaste a la caja popular a abrir una cuenta por si no resultaba)

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Cuando estuve en Monterrey te llamaba por teléfono más seguido. Ahí me di cuenta del porqué de tus consejos, tus regaños y tus exageraciones. Me di cuenta de que te extrañaba, que extrañaba el café en la mañana con esa plática que aliviaba mi corazón… Ya no pude estar lejos de ti entonces me regresé.

Regresé y todo empezó a cambiar. Me di cuenta de que era mi turno de cuidarte. Te vi y me di cuenta que te amo, te admiro. Supe que nadie en el mundo me amaría como tú, no solo supe lo que es el amor… ¡Lo sentí, lo viví, cada momento lo hicimos único!.

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Mamá , volvería a dejar todo por ti como tú lo hiciste por mí. Jamás te olvidaré. Mis hijos sabrán de ti y el mundo te conocerá porque yo seguiré tus consejos, seguiré tus obras, me guiare por los valores que me enseñaste, actuaré con amor, con fuerza, valentía y con la cara en alto como tú me enseñaste.
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Gracias Mamá por todo lo que me diste, por entregarme tu vida, por ser en mi vida la historia de amor más bonita que he tenido.

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Ahora eres un ángel que está en el cielo. Te fuiste sosteniendo mi mano en un último suspiro y me di cuenta que jamás mi amor por ti moriría, que el amor trasciende.

Tengo que ser fuerte, aún escucho tu nombre y mi corazón se detiene, pero a la vez se llena de orgullo mi pecho. Lloro a veces, tengo la sensación de que debí hacer más, aun quisiera volver al tiempo atrás y volverte a abrazar.
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Siempre te extrañaré. Extraño incluso lo más tonto que puedas imaginarte, veo la fotografía donde tomo tu mano y no sabes cómo quisiera estar viviendo ese momento para siempre, quisiera que no doliera tanto. Pero también te recuerdo con una sonrisa, te recuerdo diciéndome que me amas. Recuerdo lo fuerte que fuiste y cómo a pesar de tu dolor y tu miedo me sonreías solo para que yo no me preocupara. Debo aprender a vivir sin ti para que tu desde el cielo puedas verme bien.
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Gracias Mamá, un aplauso fuerte para ti que fuiste una guerrera, como los vikingos que preferían morir con la espada en la mano en batalla. Fuiste la mujer más valiente y noble que he conocido.
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Te amo, hasta pronto.

 

 

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1Comentario
  • Lorena Rivera Ledesma

    Sin duda grandes historias. Gracias por compartir.

    2 marzo, 2020 en 16:51 Responder

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