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¿Eres parte de un equipo de alto rendimiento?

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El punto de partida para un equipo de alto rendimiento es trabajar codo a codo por un objetivo común con creatividad, colaboración y un liderazgo maduro y entrenado. Entrenar y potenciar las habilidades de sus integrantes es la clave del éxito.
A continuación te presentamos una guía para detectar y mejorar aquellos aspectos que convertirán un equipo común en el mejor de los equipos.

La esencia
El papel del gestor de un equipo en momentos críticos es no transmitir estrés, sí urgencia, y aportar seguridad. El líder debe ser capaz de verlo todo desde fuera, ver la sencillez y comunicarlo.
En este aspecto, entran en juego las cinco “C´s”: confianza, complementariedad, comunicación, cooperación y compromiso. De este modo, formar parte de un equipo de alto rendimiento supone trabajar como una sola persona, donde el líder es un director más que un jefe, ya que contribuye con su habilidad al resto, al que tiene que aportar experiencia, afán de superación, tenacidad, fuerza y la capacidad de salvar situaciones complicadas.

Sumar para ganar
Los equipos de alto rendimiento son un sistema que suma talento y que brilla más que la suma de los individuos que lo componen. Se trata de un equipo conectado intelectual y emocionalmente, cohesionado, con visión compartida y co-responsabilidad. En uno de estos equipos se va más allá de trabajar en común: se requiere que sus componentes sean personas con unas cualidades personales y profesionales muy definidas.
También, es importante en estos casos celebrar los éxitos y realizar un reconocimiento público, ya que para los miembros se vuelve un extra de motivación.
Es vital para que estos equipos funcionen correctamente que la empatía o antipatía entre uno o varios miembros del equipo no afecten a la consecución de objetivos. Un primer paso para dejar de lado las emociones es atacar la existencia de desconfianza entre los miembros. Si una persona tiene pudor a manifestar sus opiniones o miedo al conflicto, es un indicativo de que el equipo no está funcionando correctamente.

Los hábitos
Resulta evidente que para formar uno de estos equipos hay que adquirir ciertos hábitos de conducta: asombrarse unos a otros, buscar la excelencia, evitar las sorpresas negativas, consensuar en equipo y motivar constantemente.
Es muy importante expulsar aquello que resulte nocivo para sus objetivos. Los egos, las ambiciones personales y las envidias deben quedar fuera. Se trata de buscar la cooperación, más que la colaboración. Al ayudar a otros a lograr sus objetivos se diluyen los egos y se fomenta la generosidad.


Publicado en Expansión.com

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