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El fracaso puede ser positivo

¿El fracaso es tan malo como parece? No necesariamente, siempre y cuando sepas reponerte y seguir adelante.

Tus tropiezos no tienen por qué ser el fin de tu carrera, de hecho muchos de los grandes empresarios que hoy conocemos no iniciaron sus negocios con el pie derecho, varios de ellos tuvieron fracasos muy marcados que los ayudaron a alcanzar sus metas.

¿Quieres conocer algunas de estas historias? Aquí te van cuatro ejemplos.

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Anna Wintour: Uno de los nombres más reconocidos en la industria editorial y de la moda. Antes de ser la editora en jefe de la revista Vogue, Wintour trabajó en Harper’s Bazar donde no tuvo mucho éxito pues decían que no entendía el mercado estadounidense y fue despedida cuando apenas llevaba 9 meses en su puesto. A pesar de su fracaso logró salir adelante y hoy ocupa el lugar 28 en la lista de las 100 mujeres más poderosas de Forbes.

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Evan Spiegel: Mientras estudiaba en la universidad de Stanford, Spiegel tuvo una etapa muy difícil. Su novia rompió con él, su fraternidad lo expulsó del campus y el único usuario de su primera compañía era… su mamá. Su perseverancia para salir del bache lo llevó a cofundar Snapchat, una de las redes sociales con mayor crecimiento a nivel mundial y cuyo éxito lo ha convertido en uno de los billonarios más jóvenes del mundo (tiene 25 años y una fortuna de 2,100 millones de dólares).

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Ariana Huffington: Antes de convertirse en la dueña del portal de noticias The Huffington Post, Ariana se lanzó como candidata para gobernar el estado de California, pero sólo obtuvo 0.55% de votos, además el segundo libro que escribió fue rechazado por 36 editoriales. El gran valor de sus fracasos fueron las lecciones que aprendió, como el poder que tiene el internet. Se estima que su portal genera ingresos por 200 millones de dólares anuales y ha publicado 13 libros.

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Brian Chesky y Joe Gebbia: La compañía Airbnb hoy está valuada en 25,500 millones de dólares, pero en 2008 los pronósticos no eran nada alentadores. A pesar de lanzar el portal en diversos festivales y convenciones, el sitio no progresaba y sus fundadores debían sobrevivir comiendo cereal y con una enorme deuda en sus tarjetas de crédito. Rendirse nunca fue una opción para Chesky y Gebbia así que, después de mucho trabajar, lograron que su startup fuera aceptada en la incubadora de negocios Y Combinator, lo demás es historia.

¿Lo ves? Fracasar no es el fin, puede ser un nuevo comienzo. Lo importante es que siempre aprendas de tus tropiezos y no te dejes vencer por las adversidades. Piénsalo, quizá en el futuro tus historias se conviertan en anécdotas que inspiren a alguien más.

Publicado por Forbes

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